La Constitución de 1917: un parteaguas en la historia mundial
- Celeste Villalobos
- 20 ago
- 1 Min. de lectura
El 5 de febrero de 1917, en el Teatro de la República de Querétaro, México se convirtió en pionero mundial al promulgar una Constitución con derechos sociales, un hecho sin precedentes en la historia de las naciones.
Hasta ese momento, la mayoría de las constituciones del mundo se limitaban a reconocer libertades individuales como la propiedad, la libre expresión o la igualdad ante la ley. Sin embargo, el México posrevolucionario, marcado por luchas campesinas, obreras y demandas de justicia, dio un paso más allá al incluir derechos que buscaban la equidad social.
Entre los más destacados se encuentran:
El derecho a la educación gratuita, laica y obligatoria, consagrado en el artículo 3.
El derecho a la tierra para los campesinos, a través de la reforma agraria en el artículo 27.
Los derechos laborales, como la jornada máxima de 8 horas, el salario digno y la libertad sindical, establecidos en el artículo 123.
Estos principios marcaron un antes y un después, inspirando a otras constituciones del mundo en el siglo XX, como la de Weimar en Alemania (1919) y la de la Unión Soviética (1936).
Más allá de un texto jurídico, la Constitución de 1917 representó la cristalización de los ideales de la Revolución Mexicana: justicia social, igualdad y dignidad para los sectores históricamente olvidados.






