La victoria de Porfirio Díaz en Nochixtlán
- Celeste Villalobos
- 23 sept
- 1 Min. de lectura
El 23 de septiembre de 1866, en el marco de la Guerra de Intervención Francesa en México, el general Porfirio Díaz obtuvo una importante victoria al derrotar a las fuerzas invasoras francesas en Nochixtlán, Oaxaca. Este enfrentamiento no fue uno más dentro del conflicto, sino que representó un golpe estratégico para los intereses del Imperio encabezado por Maximiliano de Habsburgo y un impulso decisivo para el bando republicano liderado por el presidente Benito Juárez.
Tras años de resistencia contra uno de los ejércitos más poderosos del mundo, los republicanos habían consolidado una lucha constante en diversas regiones del país. En este contexto, Díaz, quien ya se distinguía por su disciplina y habilidad militar, organizó a las fuerzas oaxaqueñas para contener a las tropas extranjeras. La victoria en Nochixtlán no solo reafirmó el control republicano en el sur, sino que también minó la moral de los invasores, que empezaban a enfrentar dificultades por la presión de la guerra en Europa y la falta de apoyo logístico en México.
El triunfo tuvo un doble valor: militar y político. Por un lado, permitió asegurar un territorio clave como Oaxaca, vital para las comunicaciones y el abasto de recursos de las fuerzas liberales. Por otro, reforzó la legitimidad de Juárez y dio a los republicanos la confianza de que la expulsión definitiva de los franceses estaba cada vez más cerca. Para Díaz, este episodio representó un paso firme en su ascenso como figura nacional, preludio de su protagonismo en los años siguientes.






