La vainilla tiene raíces mexicanas
- Celeste Villalobos
- 8 oct
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Pocas personas saben que la vainilla, uno de los aromas y sabores más apreciados del mundo, tiene su origen en México. Este tesoro natural proviene de una orquídea llamada Vanilla planifolia, una planta que crece en las selvas húmedas del Golfo de México, especialmente en la región de Papantla, Veracruz, conocida como “la tierra de la vainilla”.
Desde tiempos prehispánicos, los totonacas cultivaban la vainilla y la consideraban un regalo de los dioses. De hecho, su nombre proviene del náhuatl tlilxóchitl, que significa “flor negra”, en referencia a las vainas oscuras que producen su característico aroma. Los mexicas (aztecas) también la valoraban profundamente: la usaban para perfumar rituales y, sobre todo, para aromatizar el chocolate que bebían los emperadores.
Cuando los españoles llegaron al continente, llevaron la vainilla a Europa junto con el cacao, y su fragancia conquistó al mundo. Sin embargo, durante siglos, México fue el único lugar donde la planta podía reproducirse de forma natural, gracias a una abeja nativa llamada Melipona, responsable de su polinización.
A lo largo del tiempo, la vainilla mexicana ha mantenido su prestigio por su sabor intenso, dulce y floral, diferente al de otras variedades cultivadas en lugares como Madagascar o Indonesia. Hoy en día, la vainilla de Papantla cuenta con Denominación de Origen, lo que la reconoce oficialmente como un producto único en el mundo.






