El meteorito que cayó en Allende Chihuahua
- Revista Insignia

- hace 7 horas
- 2 Min. de lectura
En la madrugada del 8 de febrero de 1969, a las 01:05 horas (tiempo local), un espectacular cuerpo celeste fue observado surcando el cielo sobre el estado mexicano de Chihuahua, específicamente en las cercanías de Pueblito de Allende, una pequeña comunidad del municipio de Allende. Su paso por la atmósfera terrestre produjo una impresionante bola de fuego seguida por un fuerte estruendo, lo que alertó en varias regiones del norte de México e incluso en estados vecinos de Estados Unidos.
El objeto espacial se fragmentó violentamente al entrar en la atmósfera, dispersando miles de fragmentos sobre un área extensa conocida como campo de dispersión o strewnfield—uno de los más grandes registrados, con dimensiones aproximadas de 8 km por 50 km.
Tras la caída, se organizó una búsqueda exhaustiva de fragmentos, y se recuperaron más de 2 toneladas de material meteórico en los días y semanas posteriores. Los tamaños de los fragmentos variaron desde pequeñísimas piezas hasta grandes bloques de varios kilogramos.
El objeto ha sido clasificado como una condrita carbonácea del grupo CV3, un tipo de meteorito rocoso extremadamente primitivo y raro. Esta clase de meteoritos contiene una mezcla de materiales ricos en carbono y minerales como olivino, y es especialmente valiosa para la ciencia porque proviene de los materiales que existían en el inicio del Sistema Solar.
El meteorito Allende es reconocido como uno de los meteoritos más importantes y más estudiados en la historia de la ciencia. Su gran cantidad de material recuperado permitió a numerosos laboratorios y científicos alrededor del mundo realizar estudios en profundidad sobre:
Inclusions ricas en calcio y aluminio (CAI): considerados entre los primeros sólidos que se formaron en el Sistema Solar.
Composición química y orgánica: estudios tempranos mostraron contenido de carbono y compuestos orgánicos, información fundamental para entender la química pre-solar.
Estructura cosmológica y procesos tempranos del Sistema Solar gracias a la abundancia de chondrules y materiales primitivos.
Este meteorito incluso fue estudiado por científicos en preparación para el análisis de las rocas lunares traídas por las misiones Apollo 11, convirtiéndose en una pieza clave para la astromineralogía y la cosmoquímica.





