top of page

Los mexicas imitaban a los animales con silbatos de barro

  • hace 8 horas
  • 1 Min. de lectura

El eco de las antiguas civilizaciones mesoamericanas aún sobrevive en objetos tan simples y misteriosos como los tlapitzalli, pequeños silbatos de barro utilizados por culturas como la mexica y otras sociedades prehispánicas. Su nombre proviene del náhuatl y significa “instrumento para soplar”.

Estos silbatos no eran simples juguetes. Muchos tenían usos ceremoniales, rituales y militares. Algunos producían sonidos agudos semejantes al canto de aves, mientras que otros emitían tonos inquietantes y profundos que podían escucharse durante ceremonias religiosas o incluso en la guerra.


Los artesanos moldeaban el barro cuidadosamente, creando figuras de animales, deidades o rostros humanos. Cada pieza era única y reflejaba la conexión espiritual que los pueblos originarios mantenían con la naturaleza y el mundo sobrenatural.


En excavaciones arqueológicas se han encontrado tlapitzalli en templos, tumbas y antiguos asentamientos, lo que demuestra su importancia dentro de la vida cotidiana y ceremonial. Para muchas culturas mesoamericanas, el sonido tenía un valor sagrado: era una forma de comunicarse con los dioses, acompañar danzas o marcar rituales importantes.

  • Facebook icono social
LOGO INSIGNIA BLANCO 2.png
  • White Facebook Icon

Todos los Derechos reservados © 2020. Revista Insignia

CONTACTO

Tel. 6271032332

 

bottom of page